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27 agosto 2019

¿Nagarote o La Paz Centro, dónde se elabora el mejor quesillo de Nicaragua?

¿Nagarote o La Paz Centro, dónde se elabora el mejor quesillo de Nicaragua?

¿Nagarote o La Paz Centro, dónde se elabora el mejor quesillo de Nicaragua? Los dos municipios han competido desde siempre por elaborar la versión más exquisita de ese platillo típico. En Nagarote, sin embargo, las autoridades y los comerciantes impulsan una agresiva campaña para promover la venta y consumo de quesillos.
Fuente: el nuevo diario

La cooperativa El Genízaro es una de las que están involucradas de lleno en la producción y venta de quesillos. En esa cooperativa hay 300 socios y el 95% son mujeres.

Yanireth del Carmen Bonilla, de 23 años, es sordomuda, tiene un bebé de un año y se dedica a la elaboración de quesillos. “Estoy muy agradecida de contar con un empleo”, escribió la joven. “Es una gran oportunidad que ha cambiado mi vida, porque casi nadie nos da oportunidades a nosotros”, agregó.

Nagarote es una localidad ubicada al Occidente de Managua y es donde se detienen todos los turistas que van a León o a Chinandega.

Los restaurantes que ofrecen quesillos se extienden a lo largo de la avenida principal de Nagarote, pero ahora también se han instalado quioscos en el parque central, una de las nuevas referencias del turismo en esta localidad.

Secretos

El proceso de elaboración del quesillo empieza con la elección y preparación de la leche para obtener cuajada y crema. Esta etapa dura aproximadamente una hora.

Palmeando

Una vez que se elaboró el quesillo, inicia la etapa de palmearlo para darle la forma y alcanzar el punto exacto de este apetitoso producto que encanta a los nicaragüenses y a los turistas. María Eunice Torres es toda una artista en esta tarea.

Sonrisas

La cuajada se introduce en agua caliente para suavizarla y darle un toque de elasticidad, característico del quesillo. Este producto tiene un sabor simple, pero es sazonado con cebolla picada, vinagre, crema y sal. Gleysis del Socorro Aguilar sonríe al momento de ser fotografiada.

Trabajo arduo


Francis Cuendis palmea una a una las tortillas que servirán para envolver los quesillos. Maíz molido, sal y dedicación son los puntos claves para elaborar las mejores tortillas. Esta mujer se ha dedicado toda su vida a la preparación de quesillos en Nagarote y es toda una experta en este arte.

Antojos

Un grupo de mujeres de Jinotega no aparta la vista del quesillo que se está sirviendo. Uber Baca Gutiérrez es el dueño de uno de los quioscos ubicados en el parque central de Nagarote y tiene 15 años de dedicarse al negocio de los quesillos. Cada quesillo tiene un valor mínimo de C$50 y los mejores cuestan hasta C$120.

Histórica

Lidia del Socorro Montez tiene 46 años de dedicarse a la venta de quesillos. Ella es la única que vende el producto en la llamada batea y tijera, al aire libre en el parque de Nagarote. El resto de personas que subsiste de los quesillos lo venden en quioscos. Montez sostiene que el alcalde de la localidad le ofreció un quiosco, pero ella prefiere vender los quesillos al aire libre.

A comer

Detalle de un quesillo servido. Tortilla, quesillo, crema, cebolla picada y sal se combinan en el paladar de cada comensal hasta dejarlos satisfechos con este producto típico de Nagarote, parada obligatoria para todos los turistas, nacionales y extranjeros.

08 marzo 2016

Mujeres del Oriental

Mujeres del Oriental

De los aproximadamente 30,000 comerciantes que trabajan el mercado Oriental, el 70% son mujeres, aseguró Jorge González, presidente de la Asociación de Comerciantes de los Mercados de Nicaragua. Desde sus inicios el mercado Oriental, el más grande de Centroamérica, es de mujeres. 
Rosa Pérez tiene 82 años y cuenta que ella bajaba desde Las Sierritas de Managua junto con otras que venían con carretas cargadas de frutas y verduras para venderlas en un predio que después se convirtió en este populoso mercado.
“Poco a poco veníamos con los carretones ambulantes, hasta que aparecieron los primeros tramos”, cuenta Rosa.
Esa anécdota es solo un recuerdo sobre la importancia de la mujer en el desarrollo de la economía y principalmente de los mercados.
Según el estudio "Dinámica de las mujeres en el mercado laboral nicaragüense", realizado por investigadoras de la Fundación para el Desafío Económico Global (Fideg), para 2012 el 60% de las mujeres en edad laboral tenían empleos informales o negocios propios. 
Reina Orozco vendió carne en el Oriental durante 30 años. Ahora comercializa zapatos y bisuterías. Tiene en el Oriental 43 años de vender, pero desde los ocho años vendía en las calles de Matagalpa. Las comerciantes tendrán una celebración del Día de la Mujer en el ranchón de la alcaldía junto con la alcaldesa Daysi Tórrez.  Alrededor de 180 marchantas del Oriental van a la actividad. En total, se espera que lleguen 300 comerciantes de todos los mercados de Managua. END

07 marzo 2015

Primer Congreso de Coleccionistas Varios en Nicaragua

Primer Congreso de Coleccionistas Varios en Nicaragua

Hoy se realizó en el Centro Comercial Managua el primer encuentro de Coleccionistas varios de Nicaragua, alrededor de 15 expositores se encontraban mostrando a los visitantes del Centro Comercial sus joyas del tiempo, que han logrado conservar, restaurar y exhibir hoy al público en general.

El señor José Tomás Quintana es el organizador, que a traves de invitaciones vía redes sociales logró reunir estos expositores para llevar a los visitantes a viajar en el tiempo.

24 febrero 2015

Paradas de buses convertidos en mercaditos en la capital

Paradas de buses convertidos en mercaditos en la capital

Las paradas de buses más concurridas de la capital, principalmente las de universidades y zonas francas, se han convertido en mercaditos informales donde decenas de capitalinos ven al oportunidad de mercadear productos, como una forma de auto empleo y sustento de sus familias.

Gaseosas, agua helada, meneítos, caramelos, mangos en bolsa y naranjas entre otros, son los productos que se pueden encontrar. Algunos de estos sitios el aseo del lugar deja mucho que desear y la basura alrededor que botan los compradores hacen aun más grave el problema.

Además de ser foco de posibles brotes infecciosos (algunos negocios) los asientos de las paradas de buses han sido tomadas por estos vendedores informales; cabe mencionar el foco delincuencial que es aprovechado por los amantes a lo ajeno para robar a la presa mas fácil.

08 junio 2014

Seis mitos sobre los millonarios

Seis mitos sobre los millonarios

Muchas personas piensan que, aunque sería grandioso, nunca lograrán convertirse en millonarios. Sin embargo, hoy en día, llegar a acumular un millón de dólares es una meta alcanzable y, más que todo, necesaria.
De acuerdo con el planificador financiero certificado David Fernández, para vivir cómoda durante el retiro, una persona debería tener al menos un millón de dólares en ahorros.

"Una regla general es que deberías ahorrar un millón de dólares por cada $40,000 de ingresos anuales que dejarás de recibir cuando te retires", explicó Fernández al sitio especializado en finanzas, Daily Worth.
El autor del artículo, Jaime Tardy, contó que entrevistó a 100 millonarios de distintas partes del mundo para escribir su libro "The Eventual Millionaire" y, a continuación, comparte seis mitos o creencias falsas que la gente tiene acerca de los millonarios y cómo lograron acumular sus riquezas.

1. Los millonarios son personas más inteligentes
La gente tiende a pensar que los millonarios son seres especiales, mejores y más inteligentes. En realidad, los millonarios son personas ordinarias que lograron metas extraordinarias aunque, en el proceso, tuvieron sus tropezones y caídas. En lugar de leer muchos libros, lo que la mayoría de los millonarios hace es establecerse metas y trabajar duro para lograrlas, sin permitir que las excusas se interpongan.

2. Los millonarios tienen buena suerte
La suerte, pura, no es un factor para alcanzar el éxito ya que una idea excelente no vale nada si no se ejecuta. Es el trabajo fuerte, la dedicación y el esfuerzo constante lo que lleva a la meta.
3. Los millonarios derrochan su dinero y disfrutan de la extravagancia
La idea que muchas personas tienen sobre los millonarios es que viven rodeados de lujos, sin embargo, el 57% de los entrevistados para el libro describió que lleva un estilo de vida moderado. Usualmente, gastan dinero en las cosas necesarias y un poco más en algún "gustito".
Y es que en la mayoría de los casos, los millonarios llegaron hasta donde están precisamente porque pusieron en práctica excelentes hábitos de ahorros y llevaron un estilo de vida mesurado. Ellos aprendieron a tomar decisiones inteligentes y no se detuvieron cuando alcanzaron su primer millón.

4. La mayoría de los millonarios nació en familias adineradas
Este es otro gran mito, pero una encuesta reciente realizada por Fidelity Investments arrojó que el 86% de los millonarios llegó a serlo por esfuerzo propio. Y de los 100 entrevistados para el libro del autor, solo el 26% dijo que tenía conexiones con gente importante antes de llegar a ser millonario.

5. Los millonarios son personas arriesgadas
El 57% de los millonarios entrevistados reconoció haber sentido temor antes de comenzar su propio negocio. Sentían temor al fracaso, a decepcionar a sus familias y, más que todo, les atemorizaba quedarse sin nada. El éxito requiere tomar riesgos, pero los millonarios astutos aprendieron a examinar las oportunidades y analizar el riesgo. Ellos incluso hacen pequeñas pruebas para ver si una idea funcionará antes de lanzarse de lleno en el proyecto.

6. Los millonarios cobran cheques millonarios también
Hay millonarios que sí reciben cheques millonarios, o que lograron su fortuna tras vender un buen negocio u obtener un puesto ejecutivo muy importante. Sin embargo, esa no es la única manera de llegar al millón. Prácticas tales como ahorrar, vivir de acuerdo a un presupuesto, invertir en acciones o  en bienes raíces, tener un segundo empleo y guardar todo ese ingreso extra, entre otras cosas, pueden llevar a una persona con un salario promedio a generar su primer millón.

En conclusión, hasta las personas que no ganan cheques millonarios pueden alcanzar esa marca. Solo es cuestión de disciplina, creatividad y mantenerse enfocado en la meta.


30 mayo 2014

Madres trabajadoras, honrando el titulo de #Madre

Madres trabajadoras, honrando el titulo de #Madre

Les compartimos este reportaje de La Prensa, porque vale la pena destacar el sacrificio de muchas madres pinoleras que honran ese titulo "Madre".


Suelas nuevas para botas de hombres y sandalias de mujer, dos zapatos de números y colores distintos, rollos de hilo negro, blanco, navajas, agujas como de tejedoras y vasos de Gerber medio llenos y vacíos con pega de zapato.

Detrás de la mesa está María Auxiliadora Gutiérrez, “doña Chilo”, la zapatera mayor y la más antigua de las cinco que están en esa hilera del Mercado Israel Lewites, compitiendo con hombres por el lustrado y la reparación de zapatos.

“Amor vení, no vas a reparar, no vas a lustrar tus zapatos”, llama una mujer sentada, con una pierna a cada lado, sobre una caja de lustrar. Lleva un delantal y las uñas cortas, renegridas de pasta. Después de varios llamados en vano en medio del alboroto del mercado, un hombre bajito se planta a la orilla de la caja, sube al banco y extiende las botas naranjas descoloridas y polvosas. “Él es mi cliente y ya le he dicho que si me la pega con otra, lo jalo del pelo donde esté”, dice con un guiño en el ojo la lustradora Sara Gutiérrez al hombre que acaba de sentarse unos centímetros por encima de ella.

—¿Cuánto le cobrás por las botas?

—“Esto vale veinte pesos porque es lavado”, contesta Sara.

—“Ella cree que tengo reales”, murmura el cliente sonriente.

Sara Gutiérrez es la hija mayor de doña Chilo y tiene su mismo oficio. En momentos distintos, pero ambas, madre e hija se plantaron a lustrar zapatos y a repararlos por iguales circunstancias.

TRAS PUÑETAZOS A LUSTRAR


La historia de una se parece a la de todas. Tenían varios hijos, un marido alcohólico y bruto que les pegaba, que tampoco les daba para el pan de los hijos. Ella, sin estudios ni trabajo, se sometía al principio, luego, para que los hijos no se mueran de hambre, sale a trabajar. La historia cambia cuando un día alguien le sugiere que se lance al mercado, allí siempre hay vacantes para los desempleados. Vender algo, cualquier cosa es la idea, o por qué no lustrar. ¿Lustrar? Sí, ese oficio que ha sido ejercido por hombres, en el Mercado Israel Lewites, ha terminado cediendo a madres que sostienen sus casas.

A María del Carmen Traña su marido llegó a golpearla cuando ya lustraba en el mercado. Venía de vivir un infierno con él. Esa vez intentó acuchillarla en el mercado, pero los colegas a su alrededor lo impidieron. Fue a parar a la Policía, lo encerraron, le prohibieron que se le acercara y con el tiempo se cansó de perseguirla y maltratarla. Ella, con su historia triste y difícil de madre soltera, se coló entre cajas con cepillos y pastas de lustrar y chistes de machos.

Además de la violencia conyugal, lo más difícil fue lidiar con “el nervio” y las mariposas que le revolvían el estómago cuando lustró los primeros pares de zapatos, mientras sus hijos pequeños dormían a un lado de ella, en un canasto.

Doña Chilo se aventó primero con la venta de tajadas con queso. Iba y venía del 7 Sur al Mercado Israel. Le quedaba poca ganancia. No daba para llenar a las cinco bocas que esperaban en su casa. Alguien le dio la idea de lustrar y le llamó la atención. Se ilusionó. “Quería algo mío”, dice esta mujer de 47 años, quien desde hace 18 lustra en el mercado.

Al poco tiempo de conseguir la caja, la pasta de lustrar, los cepillos y la anilina, saltó otro escalón en materia de calzado: la reparación.

Remendar zapatos destapados, pegar tacones, cambiar suelas, coserlas, en fin, cualquier reparación, ella la hace. Aprendió viendo y se aventuró. Poco a poco fue comprando sus propios instrumentos. Ahora tiene una máquina para coser suelas por 160 y 180 córdobas.

MUJERES CELOSAS


Desde el comienzo la mayor parte de los clientes han sido hombres. “Algunos nos ven más aseadas las manos y por eso nos buscan. También porque piensan que somos mujeres y madres, que no tenemos vicios”, dice Carmen Traña, quien lleva 16 años lustrando, pero también cosiendo a mano suelas de zapatos.

En cambio Sara Gutiérrez, 29 años, quien lustra junto con su madre, desde que asumió la crianza de sus tres hijos, a veces oye decir a algunos: “Esas mujeres no saben ni lustrar”. También le ha tocado que algunas mujeres jalan a sus maridos del brazo para que no les dejen zapatos a ellas. “Se ponen celosas cuando lo ven a uno, creen que uno se los va a quitar, como si uno anda en eso”, dice Sara entre risas.

Sara también sintió pena la primera vez que lustró. “Se me caía la cara de vergüenza, me dio una gran pena, pero ahora me gusta, he aprendido a ganarme mis reales”, explica.

En este momento Sara vive en la casa de su mamá, pero le gustaría reunir dinero para construir una pieza en el predio de su mamá. “He buscado que me ayuden. He metido papeles en la Intendencia, en todos lados, pero nada, no he tenido suerte. Me gustaría construir un cuarto para estar aparte con mis hijos”, comenta esta mujer, quien bromea y trabaja al mismo tiempo.

“Yo le digo a este señor que es mi novio”, dice mientras mira a su vecino, un lustrador setentón que lleva cuarenta años viajando desde Villa El Carmen al mercado todos los días a las 5:30 de la mañana. Este servicio tiene demanda desde muy temprano. Entre las 6:00 y las 9:00 de la mañana.

“A esa hora comienzan a venir los clientes”, comenta Sara. Muchos, antes de llegar a su trabajo, se pasan abrillantando el calzado. Desde esa hora se marca la tendencia del negocio a lo largo del día.

Sara dice que este lunes le fue mal. No lustró más de cuatro pares. Y la reparación tampoco estuvo mejor. En un día bueno, Sara dice que se puede ganar hasta 400 córdobas. En uno malo, como el lunes, cuarenta pesos lustrando.

Mientras que a María del Carmen, quien viaja desde la Carretera Vieja a León, un día bueno representa 800 córdobas, solo de lustrado.

Un día malo puede andar por los 150 córdobas.

“No te los ganás en una Zona Franca”, dice Sara, quien ha explorado ese universo laboral, pero ha terminado por quedarse en esta acera arreglando y lustrando zapatos, aunque a veces no aguante la espalda de estar sentada sin respaldar, o su nariz resienta el mal olor de algunos zapatos que le pasan dejando. “A veces nos vienen unos apestosos”, dice Sara arrugando la cara.

Doña Chilo dice que parte de los materiales, como las suelas, los compran en Masaya. “Allá es más barato. Si te vas al Oriental a buscar esto mismo, te revientan”, explica Sara.

AMOR DE CLIENTES


En el ritual de la lustrada siempre se entabla una conversación entre lustrador y cliente como suele pasar en las barberías. Las mujeres dicen que algunos clientes las salen enamorando. Incluso las invitan a salir. “Algunos son bien atrevidos, quieren salir con uno y después ir a otro lado, si no, no salen”, dice Sara, aunque ella aclara: “No es que yo sea una santa, pero así estoy bien sola, un hombre da muchos problemas”.

A pesar de la resistencia a las parejas, varias han vuelto a tener parejas. Doña Chilo conoció a su compañero actual en el mercado. Trabaja allí mismo con ella y con Sara. Hace varios años, María del Carmen se juntó con un empleado de la Intendencia del Mercado Israel. Otras se han separado y han alzado vuelo de la acera de zapateros.