Propuestas reales y Compromisos Serios (Agost.08)
En resumen hoy por hoy siete de cada diez jóvenes entre los catorce y los veintiun años de edad preferirían irse a probar suerte a cualquier otro país en vez de quedarse en Nicaragua. Lo que los detiene no es la familia ni el amor a la patria sino las estrictas leyes migratorias que en los países hacia donde normalmente los nicaraguenses hemos emigrado en el pasado han entrado en efecto. Casi diciendonos que si no fuera por lo dificil que es hoy en día conseguir una visa para un sueño Nicaragua quedaría sin juventud y sin futuro.
Siete de cada diez. Eso es setenta de cada cien ; setecientos de cada mil y así sucecivamente según como lo querramos ver pero al final el resultado es el mismo y para mí es muy triste pues esto lo que nos está diciendo es que “el futuro de Nicaragua” o sea, la juventud, ha perdido la fe y la esperanza en el país, en sus instituciones y en sus gobiernos.
Por más de treinta años ( 1979-1990 & 1990-2008 ) en vez de trazarnos y proponernos un proyecto de nación donde la prioridad y la única preocupación sea el garantizar la seguridad y estabilidad social y económica para poder desarrollar verdaderos proyectos sostenibles de salud, educación y producción nos hemos visto distraidos y atrincherados en batallas ideológicas que lo único que han aportado es un resentimiento y odio de clases que sumado al deterioro de la infraestructura y la economía nacional que nos han colocado en la triste posición del Segundo País más Pobre ( por no decir miserable ) de toda latinoamérica y uno de los dieciocho mas pobres de todo el mundo.
No en balde nuestra juventud al ver la actitud y hasta la pasividad de las generaciones actuales en contubernio con la docilidad morbosa y perjuiciosa de una clase política amañada y mafiosa consideran su mejor opción el sueño del exilio con la esperanza de una vida tranquila con verdaderas oportunidades para prosperar y garantizarse un futuro digno de un ser humano.
Cuando reflexiono sobre esta realidad y al considerarme todavía un joven – aunque confieso que no tanto a como los que fueron encuestados - me parece inverosimil que por mantener sus cuotas de poder politico y económico aquellas personas que pudieran dirigir de forma correcta el rumbo y el destino de nuestra nación prefieren hacerse los ofendidos, los ciegos, los sordos y los mudos ante tan triste situación y mas bien buscan como entronarse mas valiendose de discursos y manipulaciones que han encontrado tierra fertil en el hambre y las necesidades que ellos mismos han creado o han permitido crecer en el pueblo para poder así tener como manipularlo.
No son las acusaciones prefabricadas ni los insultos ni los discursos ni los actos violentos los que van a convencer a la juventud de que vale la pena vivir y luchar por la tierra que los vió nacer. La situación es tan grave que estamos a unos pocos pasos de ser técnicamente un país anárquico pues ya nadie cree ni confia en el sistema de justicia, ni en el cuerpo policial ni en los poderes estatales.
Es eso lo que queremos para nuestros hijos, nuestros nietos y para nosotros mismos? Queremos condenarlos a buscar a todas costas una vida de exilio forzado y verguenza por no querer vivir en un país donde tuvieron la desgracia de nacer? Es así como queremos que se sientan y piensen?
Necesitamos urgentemente propuestas reales y compromisos serios para proyectar y desarrollar el país en un determinado período como una nación moderna con posibilidades de salir del subdesarrollo en que la gran mayoría del pueblo se ve prisionero de las calamidades propias de la pobreza en que los politicos tradicionales tanto de la izquierda como de la derecha nos han mantenido sometidos para satisfacer ellos sus egos y sus avaricias de poder y de dinero.
Muchos politicos dirán que se han hecho muchas propuestas y que se han asumido muchos compromisos pero desafortunadamente y en honor a la verdad si bien es cierto que uno que otro intento bueno se ha hecho ; la gran mayoría de proyectos han sido esfuerzos partidarios por sumar reditos politicos o mecanismos de manipulación de masas y muchos se han quedado en tristes palabras de uno que otro discurso populista que al final en una mesa de negociación se entierra por considerar que tales ideas aunque serían de beneficio al país serían también de un alto costo politico para los partidos que hoy comparten el poder y por ende podrían ver mermadas sus cuotas de poder al perder influencia sobre las masas.
Son verdaderas propuestas concretas y compromisos reales con miras al futuro y libres de cualquier contaminación politico-partidaria lo que han hecho falta durante todos este tiempo para que nuestros jóvenes consideren que vale la pena vivir en su propia tierra y una vez más sientan verdaderamente el orgullo de ser nicaraguenses. Es hora de regresarle a nuestra juventud el derecho a un futuro.
Siete de cada diez. Eso es setenta de cada cien ; setecientos de cada mil y así sucecivamente según como lo querramos ver pero al final el resultado es el mismo y para mí es muy triste pues esto lo que nos está diciendo es que “el futuro de Nicaragua” o sea, la juventud, ha perdido la fe y la esperanza en el país, en sus instituciones y en sus gobiernos.
Por más de treinta años ( 1979-1990 & 1990-2008 ) en vez de trazarnos y proponernos un proyecto de nación donde la prioridad y la única preocupación sea el garantizar la seguridad y estabilidad social y económica para poder desarrollar verdaderos proyectos sostenibles de salud, educación y producción nos hemos visto distraidos y atrincherados en batallas ideológicas que lo único que han aportado es un resentimiento y odio de clases que sumado al deterioro de la infraestructura y la economía nacional que nos han colocado en la triste posición del Segundo País más Pobre ( por no decir miserable ) de toda latinoamérica y uno de los dieciocho mas pobres de todo el mundo.
No en balde nuestra juventud al ver la actitud y hasta la pasividad de las generaciones actuales en contubernio con la docilidad morbosa y perjuiciosa de una clase política amañada y mafiosa consideran su mejor opción el sueño del exilio con la esperanza de una vida tranquila con verdaderas oportunidades para prosperar y garantizarse un futuro digno de un ser humano.
Cuando reflexiono sobre esta realidad y al considerarme todavía un joven – aunque confieso que no tanto a como los que fueron encuestados - me parece inverosimil que por mantener sus cuotas de poder politico y económico aquellas personas que pudieran dirigir de forma correcta el rumbo y el destino de nuestra nación prefieren hacerse los ofendidos, los ciegos, los sordos y los mudos ante tan triste situación y mas bien buscan como entronarse mas valiendose de discursos y manipulaciones que han encontrado tierra fertil en el hambre y las necesidades que ellos mismos han creado o han permitido crecer en el pueblo para poder así tener como manipularlo.
No son las acusaciones prefabricadas ni los insultos ni los discursos ni los actos violentos los que van a convencer a la juventud de que vale la pena vivir y luchar por la tierra que los vió nacer. La situación es tan grave que estamos a unos pocos pasos de ser técnicamente un país anárquico pues ya nadie cree ni confia en el sistema de justicia, ni en el cuerpo policial ni en los poderes estatales.
Es eso lo que queremos para nuestros hijos, nuestros nietos y para nosotros mismos? Queremos condenarlos a buscar a todas costas una vida de exilio forzado y verguenza por no querer vivir en un país donde tuvieron la desgracia de nacer? Es así como queremos que se sientan y piensen?
Necesitamos urgentemente propuestas reales y compromisos serios para proyectar y desarrollar el país en un determinado período como una nación moderna con posibilidades de salir del subdesarrollo en que la gran mayoría del pueblo se ve prisionero de las calamidades propias de la pobreza en que los politicos tradicionales tanto de la izquierda como de la derecha nos han mantenido sometidos para satisfacer ellos sus egos y sus avaricias de poder y de dinero.
Muchos politicos dirán que se han hecho muchas propuestas y que se han asumido muchos compromisos pero desafortunadamente y en honor a la verdad si bien es cierto que uno que otro intento bueno se ha hecho ; la gran mayoría de proyectos han sido esfuerzos partidarios por sumar reditos politicos o mecanismos de manipulación de masas y muchos se han quedado en tristes palabras de uno que otro discurso populista que al final en una mesa de negociación se entierra por considerar que tales ideas aunque serían de beneficio al país serían también de un alto costo politico para los partidos que hoy comparten el poder y por ende podrían ver mermadas sus cuotas de poder al perder influencia sobre las masas.
Son verdaderas propuestas concretas y compromisos reales con miras al futuro y libres de cualquier contaminación politico-partidaria lo que han hecho falta durante todos este tiempo para que nuestros jóvenes consideren que vale la pena vivir en su propia tierra y una vez más sientan verdaderamente el orgullo de ser nicaraguenses. Es hora de regresarle a nuestra juventud el derecho a un futuro.

