Tuesday, March 04, 2008

Proclama Marzo 2008

El primer trimestre del 2008 está por concluir y si ponemos justamente las cosas en la balanza veremos que si bien es cierto que el actual gobierno Sandinista en su año y dos meses de mandato no han logrado terminar de arrancar ni de mejorar la situación que a díario castiga al pueblo; también tendriamos que aceptar y admitir que los llamados Partidos Democráticos de la oposición tampoco han ayudado ni han procurado verdaderamente ponerle un alto a las aventuras del gobierno de Daniel Ortega.

Tres meses de escuchar a díario lo que se asemeja más a las intrigas de colegialas que de partídos politicos serios formados e integrados por personas que busquen el beneficio y el progreso de la nación.

Triste es la realidad que se vive en la Nicaragua del Siglo XXI. No solo por el hambre, el desempleo, la mala atención médica, la pobre educación que reciben nuestros hijos y la muy frágil seguridad ciudadana. Es triste porque ante una oportunidad para demostrar que todavía existe la esperanza para garantizar el avance de la democracia, el desarrollo y la prosperidad de todos; aquellos que de alguna manera u otra han llegado a puestos y posiciones protagonistas del escenario politico nacional ensucian el panorama con sus discusiones y guerras
Por cuotas de poder, protagonismo, conveniencias personales e intereses partidarios.

Hay que anteponer los intereses nacionales. Tenemos que priorizar las necesidades del país. Debemos de satisfacer a la brevedad las demandas del pueblo. No podemos permitir que el orgullo, el temor o la inseguridad no nos permita ver claramente estas ineludibles realidades.

La Nicaragua del Siglo XXI no necesita continuar siendo gobernada por personas que aunque se autoproclamen modernistas y progresistas con vision de futuro la quieran gobernar con las mismas malas costumbre, mañas y mentalidad del pasado donde las prevendas partidarias, los partidos y las cúpulas se anteponen a satisfacer las necesidades de las grandes mayorías del pueblo.

La Nicaragua del Siglo XXI urge y llama a gritos la venida y la intervención de un cambio de actitud, de un cambio de mentalidad y sobre todo de un cambio total de dirección de tal forma que se puedan finalmente garantizar las condiciones para que todos, independientemente de los ideales politicos y religiosos, podamos finalmente ver y acceder a oportunidades reales que nos permitan satisfacer las necesidades, los anhelos y los sueños de nuestras familias y de nuestra nación.

El pueblo hoy por hoy vive entre el temor, la incertidumbre y la indiferencia. Nuestros jóvenes no sienten el orgullo que una vez sentimos de ser nicaraguenses y nuestros niños inconscientemente juegan y crecen en un país donde nosostros mismos tenemos culpa de no poder ofrecerles un futuro mejor.

La economía necesita ser reactivada e impulsada para que el beneficio se sienta y se vea en cada hogar nicaraguense; Pero los intereses económicos de unos pocos no lo han permitido.

La política de nación debe de ser revisada, cambiada y regenerada para que nuevamente podamos volver a tener la certeza de que contamos con un sistema de justicia sano, justo, imparcial y ajeno a los intereses y manipulaciones partidarias. Necesitamos poder volver a sentir que los cuerpos de seguridad realmente velan por nuestra seguridad y bienestar. Pero la política que han jugado hasta ahora nuestros politicos mas bien han facilitado lo contrario.

Es hora de que empecemos a enrumbar nuestros pasos hacia nuevos horizontes, nuevas alternativas y mejores propuestas para cambiar el dolor y la tristeza de la realidad nicaraguense donde solamente unos pocos viven bien por una realidad donde finalmente sintamos orgullo de ser ciudadanos de una verdadera república.