Wednesday, January 30, 2008

Proclama de Eneno 2008

No son los sistemas politicos ni los modelos económicos los que van a sacar de la pobreza y la desesperación al pueblo de Nicaragua. No podemos ni debemos seguir diciendole a los padres y madres de familia que no han podido encontrar un empleo decente con una remuneración justa que les permita cubrir sus necesidaes que tienen que seguir apretandose la faja o que tienen que remangarse las mangas mientras campantemente los que están en el gobierno y en los círculos politicos se dan la gran vida a costa del sacrificio y sufrimiento del pueblo.

Cada vez más hay más niños, niñas, jóvenes y ancianos enfermos, soportando hambre y padeciendo penurias que ni humana ni cristianamente son aceptables.

No son ni las palabras, ni las promesas ni la retórica que proclama histericamente a un Pueblo Presidente lo que el país realmente necesita. La población cada vez más y más se ve afectada por el encarecimiento de la vida. Se necesita un cambio de enfoque. Un cambio de actitud y un cambio de dirigencia nacional para poder realmente cambiar la economía familiar de las grandes mayorías de la nación y reactivar de manera qualitativa la economía nicaraguense.

Se necesita un verdadero compromiso con la nación y con el pueblo. Se necesita de una clara y limpia vision de futuro que contemple y considere las verdaderas necesidades del pueblo dejando de una vez por todas la mentalidad retrograde de priorizar los intereses partidarios y personales de la gran mayoría de quienes hasta la fecha han estado en el scenario politico nicaraguense. Los intereses personales que no repercutan en el beneficio de la nación deben de ser puestos en un segundo y tercer plano ante los intereses de la Nación.

La generación de empleos y sobre todo de empleos productivos debe de pasar de ser una estrofa más en los discursos populistas de los politicos tradicionales tanto de la derecha como de la izquierda y convertirse en una realidad prioritaria en cualquier programa de gobierno. Pero debe de convertirse en una realidad palpable y no quedar en estudios y proyectos a como ha sido hasta el momento la costumbre en que al final, la mayoría de los recursos y benefícios solo llega a unos pocos.

El Aparato Estatal debe y tiene que dejar de ser una carga para el país y convertirse en un administrador y facilitador eficiente y austero pero sobre todo humano y sincero que tenga bien claro que todo empleado público – desde el Presidente de la República, los Diputados, los Magistrados y todo aquel que ocupe cualquier cargo o puesto en el estado – es un SERVIDOR DEL PUEBLO cuyo salario es pagado con mucho sacrificio por la gente trabajadora y honrada de Nicaragua que quiere ver sus impuestos y cargas tributarias bien empleadas y que no solo sean utilizadas para pagar en su mayor parte una planilla estatal. El pueblo contribuyente quiere ver esos impuestos que paga con mucho dolor convertirse en un mejor sistema de carreteras, un mejor sistema de salud, un sistema de educación mas adecuado y una policía nacional mas eficiente.

La seguridad ciudadana debe y tiene que volver a ser una prioridad ante cualquier interés de terceras naciones. No podemos ni debemos permitir que nuestros conciudadanos y hermanos continuen caminando por las calles y carreteras de nuestro país con miedo a ser atacados, asaltados e inclusive asesinados por unos cuantos Córdobas que talvez nisiquiera andan consigo.

El fenómeno de las pandillas y el aumento de la delincuencia común han sido el precio que nuestro pueblo ha venido pagando por el redireccionamiento de recursos, esfuerzos y medios de la fuerza pública a la Guerra contra el narco-tráfico en detrimento de la seguridad y tranquilidad ciudadana.

Todos aplaudimos los esfuerzos y logros de la policía nacional con cada quiebre que realizan a los narcotraficantes que pretenden adueñarse de nuestro territorio. Lo que no podemos aplaudir ni aprobar es que esa misma policía, por estar más enfocada en este tipo de operaciones ha inegablemente descuidado y dado menos importancia a mantener el orden, la seguridad y la tranquilidad de la población en general.

Hay que mantener una posición fuerte e inflexible ante el flagelo de la narcoactividad, pero nunca a expensas del deterioro del servicio que constitucionalmente tienen la obligación de cumplir y que es garantizar la paz, la seguridad y la tranquilidad de la población.

La educación es la llave para que nuestros hijos y las nuevas generaciones puedan cada vez más acceder a mejores empleos y oportunidades de tal manera que la situación y la economía familiar pueda ir mejorando sustancialmente. Igualmente hay que urgentemente incorporar nuevamente a todos los niveles de la educación nicaraguense la cultura, la ética y la educación cívica para evitar que nuestras generaciones más jóvenes se vean contaminadas con las ideas e influencias de pandillas y pseudo-artistas que proyectan erroneamente la imagen y la actitud pandillera como algo positivo, atractivo e inclusive deseable.

La mediocridad y el conformismo en nuestra educación básica, técnica y superior no pueden seguir ocultandose bajo la excusa de un bajo presupuesto ni debe seguir siendo motivada ni utilizada por los intereses y las agendas políticas de unos pocos inescrupulosos y fanáticos que se aferran a las posiciones de poder e influencia gracias a que mantienen a una gran mayoría del pueblo en la ignorancia y la pobreza lo cual les permite ser manipulados facilmente.

Hay que regresar a los verdaderos valores que siempre han sido y serán los verdaderos pilares que dan soporte y empuje al desarrollo de toda nación: El trabajo honrado, la verdadera justicia “ciega y diáfana”, el respeto a los mayores y el amor al prójimo y a la patria son entre los principales que hay que re-implantar en los corazones y las mentes no solo de nuestra juventud sino que también de muchos de nuestras generaciones.

Nicaragua es un pueblo que merece respeto, consideración y sobre todo una verdadera y honesta oportunidad para crear las condiciones adecuadas para que todo el que quiera pueda salir adelante. Esto solo se puede garantizar si se mantienen como ejes de referencia lo planteado en los puntos anteriores sobre la generación de empleos, el funcionamiento adecuado y debido del aparato estatal, la seguridad ciudadana y la educación. Hay que definitivamente enmarcar cualquier plan de gobierno en estos ejes si se quiere realmente construir una nación prospera donde todos podamos vivir bien y tranquilos donde la certeza de que el futuro realmente sera mejor para nuestros hijos y para las futuras generaciones no se vea comprometido o limitado por los mezquinos intereses de partidos o politicos que no han sabido o no han querido avanzar con el tiempo y se mantienen en actitudes y conductas del siglo antepasado.

El desarrollo económico no debe de estar reñido con la preservación de nuestro medio ambiente y de nuestros recursos naturales. Muy por el contrario, debemos de enfocar esfuerzos y recursos al mejoramiento de los mismos para palear y cambiar el gran deterioro que ya de por sí le hemos acasionado a nuestra tierra, lagos y ríos.

Siempre siguiendo la línea del desarrollo económico, la preservación y mejoramiento de nuestros recursos naturales debemos de una vez por todas dejar a un lado cualquier demagogia o retórica populista o capitalista y quitarnos cualquier vendaje que hasta el momento nos ha cubierto los ojos y no nos ha permitido ver que el futuro de nuestra Nicaragua está muy de la mano de la implementación y desarrollo de políticas que efectivamente permitan el uso de energías renovables para de una vez por todas empezar verdaderamente la independencia de nuestro pueblo y de nuestra economía.

La implementación de políticas que permitan que aquellos ciudadanos que puedan y quieran beneficiarse de la instalación de fuentes de energía renovables en sus hogares y en sus empresas deben de ser apoyados por el estado mediante políticas claras y verdaderas tales como exenciones fiscales, disminución de aranceles de importacion y otros aplicables en la medida equivalente al monto que tal inversion repercuta en el ahorro de la factura petrolera nacional.

Simultaneamente, El Estado debe de empezar a concretizar y darle seguimiento a proyectos de generación y explotación de energía renovable considerando primero aquellos lugares donde la población no tiene este servicio y la implementación sea factible priorizando zonas donde la salud y la producción se vean mayormente afectadas o beneficiadas.

Apreciados amigos todos, seamos claros: Todos somos nicaraguenses y al final lo que todos queremos es heredarle a nuestros hijos y a las futuras generaciones una patria digna, soberana e independiente donde podamos disfrutar de nuestar vejez tranquilamente viendo a nuestros hijos y nietos forjarce un futuro próspero lleno de bendiciones en su propio terruño porque después de todo a como dijo el poeta: “si al patria es pequeña, uno grande la sueña…”

Está en nuestras manos hacer que el sueño se haga realidad. Está en nuestras manos y es el tiempo para que decidamos si queremos asegurar que la Nicaragua que todos en realidad queremos siga siendo solo un sueño o una realidad.