Una Semana para las Elecciones Presidenciales 2006 en Nicaragua
El 5 de Noviembre las elecciones presidenciales en Nicaragua, el pequeño país más grande de Centroamérica, tendrá la oportunidad de elegir democráticamente por la cuarta vez en toda su historia a aquellas personas que por los próximos cinco años tendrán la gran responsabilidad de dirigir e influir en el destino de todos y cada uno de los ciudadanos. Con una indice de desempleo mayor al 65% y un sub-empleo mayor al 80%, Nicaragua por los últimos 16 años ha experimentado gobiernos "democráticos" que si bien es cierto han contribuido en algo al desarrollo y lo que podría interpretar como avance y crecimiento de la infra-estructura comercial y estética mayoritariamente de la ciudad capital de Managua. El pueblo de Nicaragua en estos tres últimos gobiernos (1990-1995 La Sra. Violeta Barrios; 1996-2001 El Dr. Arnoldo Alemán y 2002-2007 el Ing. Enrique Bolaños) ha tenido gobiernos que se han concentrado y enfocado mayoritariamente en la estabilización de la moneda, la incorporación del país en programas crediticios de organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y establecer excelentes relaciones con los gobiernos de los Estados Unidos de Norteamérica. Si bien es cierto que estos tres puntos son necesarios e importantes para el avance de la República de Nicaragua, lamentablemente durante las últimas tres decadas y media esto se ha logrado exitosamente a costa de mantener a la mayoría de la población en condiciones de pobreza extrema ( más del 83% de la población de Nicaragua tiene que vivir con menos de USD$ 2.00 por día!!! ), privatizaciones obligatorias de servicios básicos y públicos que en otros paises del "primer mundo y democráticos como los Estados Unidos de Norteamérica" son manejados por el estado tales como el agua y el seguro social entre otros.
Si bien se han creado condiciones para que la "libre empresa privada" se desarrolle y crezca generando empleos, también es cierto que la mayoría de estas empresas no pueden o no quieren pagar salarios realmente justos y dignos que permitan a la población en general mejorar realmente su nivel de vida ni sus necesidades ya que la carga tributaria impositiva además de la mezquindad nata e ideocincrácia de la mayoría de empresarios nicaraguenses son la mayor barrera y tropiezo para que el verdadero motor de cualquier economía ,la clase media con poder adquisitivo, se desarrolle y crezca en la nación.
Esto ha creado un gran resentimiento en una gran parte de la población. Mayoritariamente jóvenes que no tiene la suficiente conciencia ni memoria histórica para recordar o hacer referencia a los desastres y desatinos de la década de los 80's en que con un Comandante Daniel Ortega a la cabeza de un gobierno totalitario sandinista pro-comunismo no sólo se destruyó la economía nacional sino que también se desintregró y deterioró enormemente la imagen, voluntad, actitud y capacidad del pueblo nicaraguense a tal punto que después de haber sido el "granero de Centroamérica" a donde muchos de otros países ( El Salvador, Guatemala, Honduras y Costa Rica ) llegaban a trabajar ( 1950 - 1978 ) se convirtió gracias a la dirigencia sandinista de Daniel Ortega en el segundo país más empobrecido de latinoamérica después de Haití.
Hoy en día, a tan sólo ocho días de las elecciones presidenciales, los Sandinistas tratan de justificar sus desasirtos del pasado esgrimiendo como excusa principal los innegables intereses expansionistas y ejemonistas de los Estados Unidos de Norteamérica prometiendo a la misma vez que de ser electos a la presidencia una vez más ( en las últimas tres elecciones han perdido )ellos - los sandinistas - demostrarían que son la única solución a todos los problemas sociales y económicos de la nación. El problema es que nadie les cree pues sus relaciones con elementos internacionales de dudosa reputación y de personalidades conflictivas ( Fidel Castro, Hugo Chavez, Muhammar Kadaffi, etc,etc,etc) mas bien transmiten el mensaje de que en vez de proporcionar una oportunidad para mejorar social y económicamente al país lo que propiciarían es una nueva confrontación, polarización y etancamiento nacional.
Del otro lado de la moneda tenemos las opciones "democráticas" o alternas que además de prometer lo mismo que los sandinistas: Ser la única solución a todos los problemas de Nicaragua tristemente creen reforzar su imagen y argumento esgrimiendo como arma principal el estar constantemente recordando a la población de los desaciertos de los sandinistas en el pasado lo cual sin restarle ninguna veracidad ni valor a tal argumento no demuestra a ninguna persona verdaderamente pensante e inteligente la debilidad y vació tanto de sus argumentos como de sus intenciones.
Innegablemente después de tan escueto pero alargado resumen sobre la realidad socio-política que vive y que influye en el escenario electoral actual de Nicaragua sólo resta invitar a todos y a cada uno de los ciudadanos a que no dejen pasar la oportunidad de expresar sus voluntades y necesidades sin ser segados por el fanatismo partidario ni ideocincracio pues hay que recordar el muy sabio y acertado dicho de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
El 5 de Noviembre durante las votaciones no es correcto votar a favor ni encontra de nadie. Lo correcto es votar concientemente basandonos en lo mejor de nuestros conocimientos y entendimientos a favor de aquella o aquellas personas que estemos realmente convencidos de que contribuiran no sólo al desarrollo económico de la nación y no al beneficio del reducido grupo empresarial nacional sino que también propiciaría verdaderamente la mejoría social tan necesitada y esperada por un pueblo que ha sufrido y aguantado las inhumanas indiferencias del capitalismo y mercantilismo salvaje de los últimos 16 años además de las bestialidades de un gobierno sandinista totalitario y comunista por más de una década.
Votemos por Nicaragua, votemos por nuestro futuro como nación y no por preferencias partidarias ni por temores basados en cincunstancias que hoy en día ya no están ni vigentes ni podrían volverse a dar.
Si bien se han creado condiciones para que la "libre empresa privada" se desarrolle y crezca generando empleos, también es cierto que la mayoría de estas empresas no pueden o no quieren pagar salarios realmente justos y dignos que permitan a la población en general mejorar realmente su nivel de vida ni sus necesidades ya que la carga tributaria impositiva además de la mezquindad nata e ideocincrácia de la mayoría de empresarios nicaraguenses son la mayor barrera y tropiezo para que el verdadero motor de cualquier economía ,la clase media con poder adquisitivo, se desarrolle y crezca en la nación.
Esto ha creado un gran resentimiento en una gran parte de la población. Mayoritariamente jóvenes que no tiene la suficiente conciencia ni memoria histórica para recordar o hacer referencia a los desastres y desatinos de la década de los 80's en que con un Comandante Daniel Ortega a la cabeza de un gobierno totalitario sandinista pro-comunismo no sólo se destruyó la economía nacional sino que también se desintregró y deterioró enormemente la imagen, voluntad, actitud y capacidad del pueblo nicaraguense a tal punto que después de haber sido el "granero de Centroamérica" a donde muchos de otros países ( El Salvador, Guatemala, Honduras y Costa Rica ) llegaban a trabajar ( 1950 - 1978 ) se convirtió gracias a la dirigencia sandinista de Daniel Ortega en el segundo país más empobrecido de latinoamérica después de Haití.
Hoy en día, a tan sólo ocho días de las elecciones presidenciales, los Sandinistas tratan de justificar sus desasirtos del pasado esgrimiendo como excusa principal los innegables intereses expansionistas y ejemonistas de los Estados Unidos de Norteamérica prometiendo a la misma vez que de ser electos a la presidencia una vez más ( en las últimas tres elecciones han perdido )ellos - los sandinistas - demostrarían que son la única solución a todos los problemas sociales y económicos de la nación. El problema es que nadie les cree pues sus relaciones con elementos internacionales de dudosa reputación y de personalidades conflictivas ( Fidel Castro, Hugo Chavez, Muhammar Kadaffi, etc,etc,etc) mas bien transmiten el mensaje de que en vez de proporcionar una oportunidad para mejorar social y económicamente al país lo que propiciarían es una nueva confrontación, polarización y etancamiento nacional.
Del otro lado de la moneda tenemos las opciones "democráticas" o alternas que además de prometer lo mismo que los sandinistas: Ser la única solución a todos los problemas de Nicaragua tristemente creen reforzar su imagen y argumento esgrimiendo como arma principal el estar constantemente recordando a la población de los desaciertos de los sandinistas en el pasado lo cual sin restarle ninguna veracidad ni valor a tal argumento no demuestra a ninguna persona verdaderamente pensante e inteligente la debilidad y vació tanto de sus argumentos como de sus intenciones.
Innegablemente después de tan escueto pero alargado resumen sobre la realidad socio-política que vive y que influye en el escenario electoral actual de Nicaragua sólo resta invitar a todos y a cada uno de los ciudadanos a que no dejen pasar la oportunidad de expresar sus voluntades y necesidades sin ser segados por el fanatismo partidario ni ideocincracio pues hay que recordar el muy sabio y acertado dicho de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
El 5 de Noviembre durante las votaciones no es correcto votar a favor ni encontra de nadie. Lo correcto es votar concientemente basandonos en lo mejor de nuestros conocimientos y entendimientos a favor de aquella o aquellas personas que estemos realmente convencidos de que contribuiran no sólo al desarrollo económico de la nación y no al beneficio del reducido grupo empresarial nacional sino que también propiciaría verdaderamente la mejoría social tan necesitada y esperada por un pueblo que ha sufrido y aguantado las inhumanas indiferencias del capitalismo y mercantilismo salvaje de los últimos 16 años además de las bestialidades de un gobierno sandinista totalitario y comunista por más de una década.
Votemos por Nicaragua, votemos por nuestro futuro como nación y no por preferencias partidarias ni por temores basados en cincunstancias que hoy en día ya no están ni vigentes ni podrían volverse a dar.

